Las luces que solo importan el día que fallan todas las demás

Respuesta corta
El alumbrado de emergencia debe entrar en funcionamiento automáticamente al fallar el suministro y mantener la iluminación al menos una hora. Tiene que señalizar los recorridos de evacuación, las salidas y la ubicación de los cuadros eléctricos y de los equipos contra incendios. Se rige por la instrucción ITC-BT-28 del reglamento. La comprobación periódica es responsabilidad del titular de la instalación, y en la práctica lo razonable es revisarlo una vez al año.
Qué tiene que hacer una luz de emergencia
Tres cosas, y las tres importan. Encenderse sola cuando falla el suministro normal, sin que nadie tenga que hacer nada. Mantenerse encendida durante al menos una hora, que es el tiempo que el reglamento considera necesario para evacuar y para que los servicios de emergencia trabajen. Y dar luz donde hace falta, que no es lo mismo que dar luz en general.
Ese tercer punto es el que más se incumple. Las luminarias tienen que señalizar los recorridos de evacuación, las puertas de salida y los cambios de nivel y de dirección. También la ubicación de los cuadros eléctricos y de los equipos de protección contra incendios. Un portal con tres emergencias muy bonitas repartidas por estética y ninguna sobre la puerta de salida no cumple.
El marco técnico es la instrucción ITC-BT-28 del Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión, que es la que regula las instalaciones en locales de pública concurrencia, junto con la normativa de protección contra incendios en edificación. Para un portal o un local, lo relevante es lo anterior: encendido automático, una hora de autonomía y posición correcta.
Por qué la mayoría no cumple sin saberlo
Por las baterías. Una luminaria de emergencia lleva una batería que se carga permanentemente y que, como toda batería, se degrada con los años. El equipo sigue encendiendo su pilotito verde, que es lo único que la gente mira, y sigue iluminando cuando se corta la luz… durante tres minutos en lugar de sesenta. A efectos de evacuación, eso es una emergencia que no existe.
Y por las reformas. Cada vez que se cambia una puerta, se reordena un local o se modifica un recorrido, la posición correcta de las emergencias cambia con él, y casi nunca se revisa. Es muy habitual encontrar locales donde las luminarias señalizan una salida que se tapió hace diez años.
El tercer motivo es más prosaico: nadie las prueba. La comprobación es sencilla —cortar el suministro y cronometrar— pero exige hacerlo luminaria por luminaria y anotar el resultado. Sin ese registro, la comunidad o el titular no tiene forma de demostrar que ha cumplido con su obligación de mantenimiento.
Cómo se revisa bien
Se hace un inventario: cuántas luminarias hay, dónde está cada una y de qué modelo es. Ese listado es la base de todo lo demás y sirve para años. Después se corta el suministro del circuito correspondiente y se comprueba, una por una, que todas encienden de inmediato.
Se cronometra la autonomía. No hace falta esperar la hora entera en todas si se prueba por grupos, pero sí hay que verificar que el conjunto la mantiene. Las que no llegan se sustituyen. Cambiar la batería suele salir más caro y menos fiable que cambiar el equipo completo, que hoy es LED y consume una fracción de lo que consumía el fluorescente antiguo.
Y se revisa la posición contra el recorrido real de evacuación, no contra el plano de hace veinte años. Al terminar, se entrega el listado con el resultado de cada luminaria. Ese documento es lo que hay que poder enseñar si alguien lo pide, y es lo que convierte una revisión en algo demostrable.
El caso de las comunidades de Bizkaia
En los portales de la ría hay un factor añadido: buena parte de las luminarias de emergencia se instalaron en las mismas obras de los años ochenta y noventa, y llevan décadas sin tocarse. Cuando hacemos el inventario de una comunidad de Barakaldo, Santutxu o Sestao, lo habitual es que más de la mitad no aguante la autonomía.
El segundo factor es la humedad. En garajes y trasteros por debajo de la cota de la calle, las luminarias de emergencia sufren igual que el resto de la instalación. Entra humedad en el equipo, la electrónica se degrada y el aparato falla antes de tiempo. Ahí hay que montar equipos con el grado de protección adecuado y no los mismos que en el rellano.
Y el tercero, muy práctico: el garaje es justo el sitio donde la emergencia es más necesaria y donde menos se revisa. Un garaje subterráneo sin luz natural y sin alumbrado de emergencia operativo es, en un corte de suministro, oscuridad absoluta. Cuando priorizamos partidas en el inventario de una comunidad, esa suele ser la primera.
En resumen
- Encendido automático, una hora de autonomía y posición correcta
- Deben señalizar salidas, recorridos, cuadros y equipos contra incendios
- El pilotito verde no prueba nada: hay que cronometrar la autonomía
- La revisión anual, con listado por luminaria, es lo que se puede demostrar
- En garajes bajo cota, equipos con protección adecuada a la humedad
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