Sin toma de tierra el diferencial no protege a nadie, por nuevo que sea el cuadro
El diferencial es el dispositivo que salva vidas, pero necesita una tierra en condiciones para hacer bien su trabajo. En los pisos anteriores al Decreto 2413/1973, esa tierra sencillamente no se instaló.
- Presupuesto cerrado antes de empezar
- Garantía 12 meses por escrito
- Factura legal con IVA

Respuesta corta
La puesta a tierra es el camino de baja resistencia que se le ofrece a la corriente. Si un aparato deriva, la fuga se va al terreno en lugar de esperar a que alguien la toque. La ITC-BT-18 la define: el electrodo —piqueta, placa o conductor enterrado—, la línea de enlace, el borne principal de tierra y el conductor de protección que llega hasta el tercer contacto de cada enchufe. Instalamos y medimos tomas de tierra en viviendas, lonjas, naves y comunidades, y también hacemos la parte que casi nadie hace: comprobar que la tierra que ya existe sigue sirviendo.
Cuándo necesitas este servicio
Se necesita en cuatro casos. Cuando la instalación no tiene tierra en absoluto: enchufes de dos contactos, sin la lámina metálica lateral. Cuando la tiene pero no llega a todas las estancias. Cuando la medida de resistencia sale alta. Y siempre que se hace una instalación nueva o se pide un boletín. Hay un caso especialmente frecuente y especialmente peligroso: la instalación en la que alguien puso enchufes con tercer contacto pero no tiró el conductor de protección hasta ellos. Por fuera parece que hay tierra; por dentro no hay nada. Es el falso positivo más común del oficio y solo se detecta comprobando continuidad enchufe por enchufe, que es exactamente lo que hacemos en toda inspección.
Señales de aviso
- Los enchufes de casa son de dos contactos, sin lámina lateral
- Notas cosquilleo al tocar la lavadora, la vitro o un grifo
- El edificio tiene toma de tierra pero tu piso nunca se conectó
- Te piden el boletín y no hay medida de tierra que presentar
Cómo lo hacemos
Medimos con telurómetro, que es el aparato que inyecta corriente al terreno y mide la resistencia real de la puesta a tierra en ohmios. El criterio no es un número sacado de la manga. La ITC-BT-24 del reglamento limita la tensión de contacto a 24 voltios en locales húmedos. Con un diferencial de 30 miliamperios, eso se traduce en una resistencia máxima del orden de 800 ohmios. En la práctica se busca un valor mucho más bajo, porque una tierra en el límite es una tierra que se degrada en un par de años y deja de proteger sin avisar. Si hay que instalarla, clavamos piqueta o piquetas hasta alcanzar el valor objetivo y montamos arqueta registrable, para que dentro de diez años se pueda volver a medir sin picar. Después tiramos el conductor de protección hasta el cuadro y hacemos la conexión equipotencial de baño y cocina. Al terminar, entregamos el valor medido por escrito.
Toma de tierra en Bizkaia: lo que aquí es distinto
Aquí Bizkaia juega a favor y en contra a la vez. A favor, porque con 1.195 mm de lluvia al año el terreno conserva humedad los doce meses, y un terreno húmedo conduce mucho mejor. Conseguir una tierra de valor bajo es bastante más fácil que en la meseta, donde en agosto el suelo se seca y la resistencia se dispara. En contra, porque esa misma humedad acelera la corrosión de las piquetas, de las grapas y de los empalmes enterrados. Pasa sobre todo cerca de la ría y en la franja de costa —Santurtzi, Portugalete, Getxo, Sopela, Bermeo—, donde el salitre se come una conexión mal hecha en pocos años. Por eso una tierra medida hace quince años en Bilbao no es una tierra fiable hoy: se vuelve a medir, y punto. Y en los pisos anteriores a 1973 de Otxarkoaga, Santutxu, Rekalde o Sestao, la situación más habitual no es que la tierra esté mal. Es que el edificio sí tiene toma de tierra general y la vivienda nunca se conectó a ella.
Qué incluye el servicio
- Medición con telurómetro y valor en ohmios por escrito
- Comprobación de continuidad enchufe por enchufe
- Piqueta o piquetas hasta alcanzar el valor objetivo
- Arqueta registrable para poder volver a medir
- Conductor de protección hasta el cuadro
- Conexión equipotencial de baño y cocina
Cuánto cuesta
Una toma de tierra va de 220 € a 650 € según si hay que clavar piquetas nuevas, tirar el conductor de protección por toda la vivienda o ambas cosas.
Son cifras orientativas para que sepas de qué hablamos. El precio real lo cerramos por escrito tras ver la avería, y es el que pagas: sin extras que aparecen al final. Puedes ver más referencias en nuestra página de precios.
Preguntas frecuentes sobre toma de tierra en Bilbao
Vivo en un cuarto piso. ¿Se puede poner tierra sin bajar al portal?
En un edificio en altura la tierra no se «pone» en tu piso: se conecta a la puesta a tierra general del edificio, que baja por la estructura hasta el electrodo enterrado. Si tu edificio la tiene —y casi todos los posteriores a los años setenta la tienen—, el trabajo consiste en tirar el conductor de protección hasta tu cuadro. Sale del borne del portal o de la centralización de contadores, y de ahí va a los enchufes. Si el edificio no la tiene, el asunto pasa a ser de comunidad, y es un trabajo que se plantea en junta.
¿Sirve de algo conectar la tierra a una tubería de agua?
No, y además es peligroso. Era una práctica habitual hace décadas, cuando las acometidas eran de hierro y llegaban enterradas hasta la casa. Hoy los tramos de la red se sustituyen por plástico continuamente, y esa supuesta tierra se queda en nada sin que nadie se entere. Peor todavía: si hay una derivación, esa corriente puede aparecer en las tuberías de toda la comunidad. Si al abrir un cuadro nos encontramos esa conexión, lo primero que hacemos es quitarla y explicarlo.
¿Cada cuánto hay que medir la toma de tierra?
El reglamento obliga a comprobarla periódicamente. En vivienda tiene sentido medirla cada vez que se toca el cuadro o se pide un boletín, y en cualquier caso no dejar pasar más de una década. Cerca del mar o en zonas con terreno agresivo, el intervalo se acorta: en Santurtzi, Getxo o Bermeo hemos encontrado piquetas literalmente comidas en menos de quince años. Medir cuesta poco y es el único modo de saber si sigue habiendo protección.
Cómo queda cuando lo hacemos nosotros
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