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Coche eléctrico

Cargar el coche en tu plaza sin depender de que la junta te dé permiso

7 min de lecturaActualizado el
Coches eléctricos cargando en un garaje subterráneo

Respuesta corta

Para instalar un punto de recarga en una plaza privativa de un garaje comunitario no hace falta el acuerdo de la junta. Basta con comunicarlo previamente a la comunidad, por escrito y con la documentación técnica. La instalación debe cumplir la instrucción ITC-BT-52 del reglamento, con su protección específica y su contador individual. La alimentación puede salir del contador de tu vivienda —normalmente con gestión dinámica de carga— o de un contador nuevo dedicado a la plaza.

Lo primero: de dónde sale la corriente

Es la decisión que condiciona el precio, el plazo y la relación con la comunidad, y conviene tomarla antes de comprar el coche, no después. Hay tres caminos posibles y no son intercambiables.

El primero es alimentar desde el contador de tu vivienda. Es la opción más habitual en garajes situados bajo el propio edificio: se tira una línea desde tu cuadro hasta la plaza y cargas con tu propia potencia contratada. Es la más sencilla administrativamente y suele exigir gestión dinámica de carga para que no salte el general de casa.

El segundo es instalar un contador individual nuevo dedicado a la plaza, con su propio suministro. Cuesta más de entrada, pero separa completamente el consumo del coche del de la vivienda y evita cualquier conversación sobre quién paga qué. El tercero es la preinstalación colectiva del garaje: una línea común dimensionada para varias plazas, con contador por usuario, que es lo que más sentido tiene cuando hay tres o cuatro vecinos interesados.

Qué exige el reglamento

La instrucción técnica que regula estas instalaciones es la ITC-BT-52. Existe precisamente porque la recarga de un vehículo no es una carga como las demás: es una carga alta mantenida durante horas. Y eso tiene consecuencias para el cable, para las conexiones y para las protecciones.

Eso se traduce en un circuito exclusivo para la recarga, con su propia protección diferencial y magnetotérmica dimensionadas para ese uso. Más sección de cable calculada para la potencia y la distancia, y material adecuado al ambiente del garaje. No es un enchufe más: es una instalación con entidad propia y con su documentación.

Y de ahí la respuesta a la pregunta que todo el mundo hace: no, no se debe cargar de forma habitual desde un enchufe doméstico del garaje. Técnicamente el coche arranca la carga, pero un enchufe convencional no está pensado para entregar corriente durante ocho horas seguidas. Los contactos se calientan. Y ese calentamiento es el origen de los incidentes que aparecen de vez en cuando en las noticias.

Qué hay que comunicar a la comunidad

En una plaza de uso privativo, la instalación del punto de recarga no requiere el acuerdo de la junta de propietarios: basta con una comunicación previa a la comunidad. Esa es la regla que desbloquea la mayoría de los casos y que mucha gente desconoce, con lo que acaba pidiendo un permiso que no necesita y esperando meses a la siguiente junta.

Dicho esto, la comunicación conviene hacerla bien: por escrito, describiendo el trazado previsto, el punto de conexión, la potencia y las protecciones, y adjuntando la documentación técnica. Una comunicación completa evita discusiones posteriores y demuestra que la instalación se ha hecho conforme a reglamento, que es lo que preocupa legítimamente a cualquier comunidad.

Cuando hay varios vecinos interesados, merece la pena parar un momento y plantear la preinstalación colectiva. Sale más barata por plaza y ordena el garaje: evita que en cinco años haya seis líneas distintas cruzando el techo. Y a la comunidad le da una solución estable, en lugar de un goteo de instalaciones individuales. Esa sí conviene llevarla a junta, porque es obra común.

El garaje vizcaíno y sus particularidades

En un unifamiliar de Sopela, Mungia o Amorebieta, esto es casi siempre un trabajo de medio día. La alimentación sale del cuadro de la vivienda y el recorrido es corto. La única decisión relevante es si conviene gestión dinámica de carga o subir potencia.

En un garaje de comunidad de Bilbao o de la ría, el planteamiento cambia. Son garajes subterráneos, a menudo de varias plantas, y casi siempre por debajo de la cota de la calle. Con 130 días de lluvia al año, eso significa humedad ambiente alta y, en algunos casos, episodios de agua. El material y el trazado se eligen contando con eso: cajas estancas, recorridos que no bajen a la zona que se moja y registros por encima de la cota que alcanza el agua.

Y hay un detalle que conviene comprobar antes de nada. En muchos garajes de la ría el cuadro de servicios comunes ya está justo. Colgarse de los comunes no es buena idea, aunque parezca la solución rápida. En esos casos, el contador individual dedicado a la plaza es la alternativa razonable, y sale más a cuenta plantearlo desde el principio que rectificar después.

En resumen

  • En plaza privativa basta con comunicar a la comunidad, no hace falta acuerdo de junta
  • Decide antes de comprar el coche de dónde sale la alimentación
  • La ITC-BT-52 exige circuito exclusivo, protección propia y material adecuado
  • No cargues de forma habitual desde un enchufe doméstico
  • Con varios vecinos interesados, la preinstalación colectiva sale mejor

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