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Cuántos kilovatios necesitas de verdad, y por qué pagar de más no protege de nada

7 min de lecturaActualizado el
Contador eléctrico digital con la base de fusibles y los bornes de la acometida

Respuesta corta

Para una vivienda normal con vitrocerámica o inducción, horno, lavadora y los electrodomésticos habituales, 5,75 kW resuelve el día a día sin cortes y es el escalón al que sube la mayoría. Ir a 9,2 kW solo se justifica con inducción grande usada a la vez que el horno, bomba de calor, secadora, termo eléctrico o punto de recarga de coche. Los 3,45 kW de muchos pisos antiguos eran la electrificación mínima de los años setenta y hoy se quedan cortos en casi cualquier casa.

Qué es exactamente la potencia contratada

La potencia contratada es el máximo que puedes consumir a la vez, no la cantidad total de electricidad que gastas. Son dos conceptos distintos que aparecen en dos líneas distintas de la factura. La potencia se paga todos los días del año, la uses o no. La energía se paga por lo que realmente consumes.

El dispositivo que la vigila es el interruptor de control de potencia, hoy integrado en el propio contador digital. Cuando la suma de lo que tienes funcionando supera lo contratado, corta. Vuelve a subir en cuanto reduces carga, y por eso el síntoma es tan característico: se va la luz de toda la casa, no hay nada averiado y todo funciona otra vez al rearmar.

La consecuencia práctica es doble. Contratar de menos significa cortes cada vez que se juntan dos aparatos grandes. Contratar de más significa pagar cada mes por una capacidad que no se usa, y no aporta ninguna seguridad adicional: la potencia no protege nada, solo limita.

Los tres escalones que importan

3,45 kW es la electrificación mínima que se aplicaba en los pisos construidos hasta los años setenta. Mucha gente en Otxarkoaga, Santutxu, Sestao o Barakaldo sigue con esa potencia, simplemente porque nunca la cambió. Daba de sobra para una casa con cocina de gas, nevera y cuatro puntos de luz. Con vitrocerámica y horno, no llega.

5,75 kW es el grado de electrificación básica que fija la instrucción ITC-BT-25 del reglamento vigente, y es donde encaja la inmensa mayoría de las viviendas. Con esa potencia puedes tener funcionando a la vez el horno, la placa, la lavadora y lo que haya de fondo sin que salte, siempre que la instalación esté bien repartida.

9,2 kW es el grado de electrificación elevada. Se justifica con inducción de cuatro fuegos usada a la vez que el horno, bomba de calor para calefacción, secadora, termo eléctrico o punto de recarga de coche. Si no tienes nada de eso, subir a 9,2 kW es pagar de más doce meses al año.

Cómo saber si necesitas subir

La prueba es la vida real. Si en los últimos meses se te ha ido la luz de toda la casa dos o tres veces al juntar cargas grandes, y volvía al momento sin nada averiado, te falta potencia. Si no te ha pasado nunca, no la necesitas por mucho que te la ofrezcan.

Antes de tramitar nada, mira dos datos. El primero, la potencia máxima admisible que figura en tu boletín: si la nueva potencia la supera, la distribuidora va a pedir un certificado actualizado. El segundo, el estado de la instalación, porque subir potencia en una casa con dos circuitos y sin toma de tierra es poner más caudal en una tubería que ya iba justa.

En Bizkaia hay un tercer factor que en otras provincias no aparece tanto. En los bloques antiguos de la ría, la limitación a veces no está en tu vivienda, sino en la derivación individual del portal. Se dimensionó en su día para la electrificación mínima. Ahí la solución pasa por la comunidad, y merece la pena plantearla en junta cuando hay varios vecinos con la misma necesidad, que suele ser el caso.

Alternativas a subir potencia

Antes de subir, hay dos cosas que resuelven muchos casos gratis o casi. La primera es de hábito: no poner en marcha a la vez el horno, la placa a máxima potencia y la lavadora con el ciclo de calentamiento. Suena obvio, pero es exactamente lo que provoca el noventa por ciento de los cortes.

La segunda es el reparto: en viviendas con la instalación mal separada, es fácil que dos aparatos de mucho consumo compartan circuito y que el cable no dé para tanto. Separar circuitos no sube la potencia contratada, pero sí evita cortes y calentamientos, y suele salir más barato que doce años de una potencia superior.

Y en el caso concreto del coche eléctrico, la alternativa es la gestión dinámica de carga. Es un dispositivo que mide lo que consume la vivienda y baja la potencia de carga del coche, para que la suma nunca supere lo contratado. Como casi todo el mundo carga de noche, en la práctica no se nota, y evita pagar una potencia mayor todos los meses del año.

En resumen

  • La potencia se paga todos los días del año, la uses o no
  • 3,45 kW era la electrificación mínima de los setenta: hoy se queda corta
  • 5,75 kW resuelve la mayoría de las viviendas
  • 9,2 kW solo con inducción grande, bomba de calor o coche eléctrico
  • Para el coche, la gestión dinámica de carga suele evitar la subida

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